Plantas y medicamentos naturales

jun 13

Dr. Ubier Eduardo Gómez/ Médico Toxicólogo Hospital Universitario de San Vicente Fundación / Profesor Farmacología y Toxicología Universidad de Antioquia
Plantas y medicamentos naturales

Plantas y medicamentos naturales

Las plantas medicinales se han convertido en una alternativa cada vez más socorrida para el tratamiento de numerosas patologías y su empleo goza de una gran aceptación entre el público en general, incluso la Organización Mundial de la Salud reconoce el valor terapéutico de las plantas y las acepta como una elección de gran utilidad, ante la carencia de una cobertura mayor en salud; de hecho el 30% de los fármacos se obtienen directa o indirectamente de las plantas y el 80% de la población mundial accede a los tratamientos herbales como recurso principal de atención.

La gran popularidad que ha alcanzado la prescripción de extractos vegetales y la fitoterapia, se basa entre otros, en la creencia que los productos herbales son necesariamente “seguros” por ser de origen “natural”, por ende no presentan interacciones con los medicamentos y a diferencia de éstos últimos, su consumo no entraña riesgo alguno para la salud ya que están desprovistos de toda toxicidad. Desafortunadamente esta creencia es completamente infund ada y la excesiva confianza en la inocuidad de los remedios “naturales” por parte de un gran sector de la población, puede resultar peligrosa (Huxtable, 1992; D’Arcy, 1991).

No son pocos los casos publicados de efectos tóxicos del uso las plantas con morbimortalidad importante (Saxe, 1987; Ridker, 1987), lo cual, aunado al riesgo potencial que implica su prescripción por personal no idóneo, generalmente para el manejo de síntomas y con omisión frecuente de ayudas diagnósticas, retrasa el diagnóstico correcto de patologías e impide con frecuencia la iniciación de un tratamiento más oportuno e integral (Combest & Nemecz, 1997).

En la actualidad está vigente en Colombia el decreto 677 del 26 de abril de 1995 que reglamente los productos naturales, pero desafortunadamente existe una amplia comercialización de éstos sin registro, lo cual aunado al reducido número de personas con formación académica tanto en medicina como en botánica, dificulta la adecuada supervisión de los tratamientos naturales, aumenta la posibilidad del uso inadecuado de las plantas y favorece la proliferación de prescriptores no idóneos. Adicionalmente cuando de un producto vegetal se trata, la dosis específica suministrada depende de una gran variedad de factores: El lugar donde se cultiva, el tiempo de la recolección, las condiciones de crecimiento, la parte de la planta empleada, las condiciones de almacenamiento, los métodos de extracción y la forma farmacéutica escogida por el prescrito. La ausencia de un método de producción científico y estandarizado hace que las dosis consumidas sean ampliamente variables, la confiabilidad dudosa, los resultados impredecibles y la toxicidad un riesgo latente.

Cuando se consumen plantas para el tratamiento de enfermedades, la toxicidad potencial depende de varios factores:

  1. La dosis y duración del uso, que determinan el grado de exposición: Una de las principales diferencias entre el empleo de medicamentos “naturales” y farmacéuticos es la amplia variación en cuanto a potencia, dosis efectiva, rango terapéutico e indicaciones. Mientras que las propiedades y aplicaciones de los fármacos se han documentado mediante estudios clínicos controlados, con dosis exactas y condiciones definidas, la gran mayoría de los medicamentos “naturales” se basan en evidencia empírica, dosis aproximadas y en general, multiplicidad de aplicaciones terapéuticas.La potencia variable de los compuestos herbales, junto con las diferentes presentaciones de un mismo principio activo, imposibilitan el establecer una dosis definida; así por ejemplo, el aceite de ricino extraído del Quenopodio (Ricinus Communis), es un laxante seguro, pero, si se ingiere una sola semilla de la planta en su estado natural produce una intoxicación grave (Saxe, 1987); los aceites esenciales y extractos concentrados de las plantas también pueden ser potencialmente tóxicos aun cuando las plantas de los que se extraen no sean tóxicas en su estado natural (Tisserand & Balacs, 1995), asi por ejemplo, la ingestión de tan solo 4 ml de aceite de esencia de eucalipto ha generado morbimortalidad (MacPherson, 1925).
  2. La susceptibilidad individual en cuanto a los efectos tóxicos: Resulta de la expresión genética que determina variaciones en la farmacocinética de los compuestos de la planta (absorción, distribución, metabolismo y eliminación), las reacciones de hipersensibilidad y la existencia de enfermedades de base en especial de tipo hepático o renal (Brinker, 1998; Saxe 1987; Klein 1996; Grandjean 1992).
  3. Estados concomitantes: Algunos estados pueden favorecer la toxicidad por plantas, que bajo otras condiciones resultarían seguras. Durante el embarazo por ejemplo, el feto puede ser dañado por la ingestión de apio en gran cantidad o de su compuesto, el apiol, dado que afectan el ciclo menstrual y aumentan las contracciones uterinas pudiendo llegar a ser abortifaciente (Stahl, 1973; Chaudhary, 1985).Además el metabolismo diferente tanto del feto como del lactante, los hacen particularmente vulnerables a compuestos moderadamente tóxicos que pueden consumir sus madres durante el embarazo o la lactancia. En este grupo se incluyen vegetales que contienen furanocumarinas fotosensibilzantes, tales como zanahoria (Ceska, 1986), anis (Martindale, 1989) perejil (Micromedex, 2001) y apio (Berkley, 1986).
  4. Reacciones de hipersensibilidad: La sensibilidad de la piel, el tracto gastrointestinal y el genitourinario debido a la presencia de condiciones o enfermedades pre-existentes, hacen más vulnerable estos tejidos a los compuestos vegetales irritantes que entran en contacto con ellos o modifican sus acciones. (Brinker, 1998). Así por ejemplo, no se aconseja el consumo de  alcachofa a las personas con cálculos biliares (Blumenthal et al, 1998) o con hipercolesterolemia (Leiss, 1998).
  5. Alteraciones en la absorción de medicamentos: Pueden ocurrir debido al alto contenido de fibra hidrocoloidal de ciertos vegetales, o de alcaloides y minerales, así, la concentración pico y el grado de absorción de las tabletas de digoxina se disminuye entre un 15% y un 32% con una dieta alta en fibra (Kasper et al, 1979; Brown et al, 1977).
  6. Interacciones: El consumo concomitante de preparados naturales con propiedades psicoactivas como la valeriana y la pasiflora (belladona) con medicamentos psiquiátricos, sedantes, hipnóticos o antihistamínicos, puede generar efectos aditivos afectando el juicio y la capacidad de reacción. Los pacientes que reciben warfarina y que consumen concomitantemente plantas de hoja verde, ricas en vitamina K, pueden contrarrestar el efecto anticoagulante del medicamento (D’Arcy, 1993; Brinker, 1998); por el contrario la ingesta de productos derivados vegetales tales como el Ajo (Heck et al, 2000), Ginkgo Biloba (Matthews, 1998; Rosenblatt & Mindel, 1997) y Ginseng (Janetzky & Morreale, 1997) pueden potenciar los efectos anticoagulantes de la warfarina y del ácido acetilsalicílico generando una diátesis hemorrágica (MICROMEDEX, 2001). Los pacientes con diabetes que consumen concomitantemente medicamentos con potencial efecto hipoglicemiante, por ejemplo: Panax Ginseng (Sotaniemi et al, 1995) o Psyllium (Frape & Jones, 1995) pueden presentar descompensaciones.

A continuación se hace una breve referencia al uso de 10 plantas medicinales o de sus  productos farmacéuticos derivados, disponibles en nuestro medio, relacionando algunas de sus indicaciones y enfatizando en los efectos adversos e interacciones medicamentosas documentadas.

AJO (Allium Sativum)

Plantas y medicamentos naturales

Plantas y medicamentos naturales

Al ajo se le han encontrado múltiples propiedades terapéuticas, entre las que merecen destacarse: Actividad fibrinolítica (Bordia & Bansal, 1973), inhibición de la agregación plaquetaria (Makheja et al (1979), efect o hipoglicemiante (Jain et al, 1973), acción antibiótica (Anon, 1994; Willis, 1956; Caporaso et al, 1983), efecto normolipemiante  (Adamu et al, 1982; Bordia & Bansal, 1973), acción antineoplásica (Weisberger & Pensky, 1957) y hepatoprotectora (Hikino et al, 1986).

Sin embargo el consumo de ajo en cantidad elevada puede resultar deletéreo para la salud al favorecer la aparición de complicaciones. La actividad antitrombótica del ajo puede potenciar otros agentes similares tales como el ácido acetilsalicílico y propiciar la aparición de sangrado postquiúrgico (Burnham, 1995; German et al, 1995; Petry, 1995; Block et al, 1984). Su consumo en forma cruda puede generar dolor urente en la boca, esófago y estómago (Lampe & McCann, 1985).

Se han descrito múltiples reacciones alérgicas respiratorias desencadenadas por la exposición al ajo en polvo (Lybarger et al, 1982; Couturier & Bousquet, 1982; Anibarro et al, 1997), también eczema y dermatitis de contacto (Sinha et al, 1977; Bleumink & Nater, 1973; Papageorgiou et al, 1983). La ingestión crónica de ajo puede reducir la capatación de Iodo por la tiroides (Willis, 1966). Finalmente en estudios animales se ha encontrado que el grupo n-propil disulfuro producido por la mayoría de las especies de ajo tiene propiedades hemolíticas.

ARNICA (Arnica Montana)

El árnica es un derivado vegetal que se ofrece en las tiendas vegetarianas bajo la presentación de elixir, tintura, crema, gel, hierba cruda y solución homeopática. Se afirma que tiene accción antiflogística, antiséptica, estimulante, diurética, analgésica y anti-inflamtoria. Se promueve su uso para el tratamiento de retinopatía diabética, gonartrosis, mialgias y dolores.

Los estudios han mostrado que está planta puede ser tóxica por contener colina, el aceite volátil dimetileter de timohidroquinina, arnediol y ácido fórmico entre otros. La ingestión de árnica puede generar epigastralgia, vómito (Forst, 1943), diarrea, disnea, arritmias cardiacas letales y depresión del sistema nervioso. Se debe señalar ademas que debido al desafortundo hecho que muchas plantas diferentes comparten un nombre común dependiendo de la región o el país, existen casos mortales documentados en Colombia en el que la persona adquiere el árnica bogotana o falsa árnica (Senecio formosus) en vez del árnica montana, siendo la primera incluso mucho más tóxica que la segunda, pues contiene alcaloides pirrolizidinicos, que producen degeneración hepática, hiporexia, debilidad, ansiedad, dolor abdominal, diarrea, coluria y cefalea (Micromedex, 2001).  Su uso crónico por vía oral puede generar cirrosis por el efecto vasocontrictor del arnica bogotana. Con base en lo anterior se recomienda que el árnica montana, se emplee exclusivamente en superficies externas, sin embargo, aún con su aplicación tópica se han descrito reacciones cutáneas dolorosas con inflamación, eczema, dermatitis edematosa con vesiculas y necrosis cutánea.

COMFREY (Simphitum Officinale)

El Comfrey se ha empleado tópicamente para el tratamiento de procesos inflamatorios, sanar heridas  y úlceras,  también para estimular la curación de gastropatías, lo cual se atribuye a su contenido de alantoína.

El Comfrey es una planta que contienen alcaloides pirrolizidinicos (Anderson, 1981) que son causa común de enfermedad hepática veno-oclusiva (Bach, 1989; Ridker, 1989 ), por lo cual su prescripción por vía oral requiere de un complejo proceso industrial que garantice la ausencia de alcaloides hepatotóxicos. Con esta planta se ha descrito hiperplasia endotelial pulmonar y se ha documentado actividad carcinogénica en animales. Se aconseja el uso del Comfrey exclusivamente en superficies externas y no emplearlo durante el embarazo ni en lactancia.

GINSENG (PanaxGinseg)

El ginseng se ha utilizado tradicionalmente en la medicina china por miles de años como estimulante, diurético, tónico estomacal y coadyuvante para el tratamiento de la diabetes (Konno, 1984). Se afirma que mejora la concentración (D’Angelo, 1986),  la resistencia al estrés (Avakian, 1984), la eficiencia en el trabajo, atenuando las enfermedades debilitantes y degenerativas propias de la vejez. Se afirma que el Ginseg también tiene propiedades sedantes, afrodisiacas y sirve para el tratamiento de la neurastenia, neuralgias, insomnio, hipotonia y estados depresivos (Baranov, 1982).

El extracto de ésta planta china está disponible bajo la forma de tabletas, cápsulas y té entre otras. Algunas de las presentaciones comerciales disponibles en Colombia son: Ginsana® y Gintop®. Entre los efectos adversos documentados están la diarrea, erupciones cutáneas, alteraciones del sueño, nerviosismo, hipertensión, euforia y edema. El consumo de dosis promedio de 3 grm de ginseng se ha denominado “síndrome de abuso del ginseng” caracterizado por: Hipertensión, nerviosismo, insomnio, exantema y diarrea matutina (Janetzky, 1997).

GINKGO BILOBA

El extracto de la planta Ginkgo Biloba se ofrece en la industria farmacéutica bajo los nombres comerciales de Actin®, Kiadon®, Genkovil®, Tanaken®, entre otros. Se indica en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer, en la demencia multinfarto y en el tratamiento del vértigo. Está adecuadamente documentado que el Ginkgo potencia las acciones anticoagulantes de la aspirina y de la warfarina, por lo que debe evitarse su empleo combinado, y se recomienda que  el consumo de este extracto se descontinue por lo menos una semana antes de cualquier intervención quirúrgica.

HIERBA DE SAN JUAN (Hipericum Perforatum)

La Hierba de San Juan está disponible en Colombia, entre otros, bajo el nombre de Okey® y Kira®, recomendadas por diferentes medios de comunicaión como antidepresivo natural, sin reacciones adversas. Lo cierto es que con su consumo se ha descrito un porcentaje variable de sintomas tales como: Inquietud, fatiga, cefalea, neuropatía, anorexia, diarrea, náuseas, boca seca, fotosensibilidad e hipomanía. La Hierba de San Juan figura en la lista de estimulantes uterinos, emenagogos y abortifacientes por lo que no se recomienda su empleo durante el embarazo (Brinker, 1983).

Esta planta es un inductor del Sistema de Oxidación Microsómico Enzimático (SOME) Hepático, citocoromo P-450, lo que explica varias interacciones medicamentosas documentadas con el empleo del producto: Disminución de los niveles de ciclosporina (Breidenbach et al, 2000), digoxina (Ernst, 1999 DeSmet & Touw, 2000), indinavir (Piscitelli et al, 2000), teofilina (Nebel et al, 1999), warfarina (Anon, 2000; Yue et al, 2000); aumento de la toxicidad de los antidepresivos inhibidores de la recaptación de serotonina (ISRS) tales como la fluoxetina (Lantz et al, 1999; Gordon, 1998) y del efecto de medicamentos fotosensibilizantes tales como tetraciclinas, quinolonas, sulfas y piroxicam. Su uso concomitante con anticonceptivos orales puede ocasionar sangrado intermenstrual y favorecer un embarazo indeseado, al disminur los niveles plasmáticos del etinilestradiol (Ernst, 1999).

NONI (Morinda Citrifolia)

El Noni es uno de los productos naturales más recientemente comercializados, mercadeado como una panacea y que ha recibido una publicidad que bien podría tildarse de “excesiva”.    Se dice que el fruto, las hojas y las raices de noni son útiles en el tratamiento de la hipertensión, artritis, diabetes, patologías urinarias, hepáticas, gastrointestinales, cardíacas, dolores diversos (Fagan, 1999), cicatrización de úlceras; es promovido como sedante (Anon, 1999), además para el tratamiento de infecciones cutáneas (Fagan, 1999) y estudios en animales sugieren que puede actuar como supresor del crecimiento tumoral mediante la activación del sistema inmune (Hirazumi & Furusawa, 1999), mejorando la sobrevida cuando se combina con antineoplásicos tradicionales: Adriamicina, cisplatino, 5-fluorouracilo y vincristina (Hirazumi & Furusawa, 1999).

El jugo de Noni contiene un precursor del alcaloide Proxeronina, el cual si se toma con el estómago vacío es convertido a Xeronina, al que se le atribuye su “acción farmacológica” y de la que se afirma que: “tiene una acción no específica en proteínas inespecíficas” (?); sin embargo ningún estudio ha demostrado actividad farmacológica del Noni (Mueller et al, 2000). La precaución que debe tenerse en relación con el consumo del jugo del noni, es que debe evitarse en pacientes con nefropatía, debido a que el jugo contiene potasio en cantidad aproximada de 56 meq/l, equivalente a la administración IV de casi 3 ampollas de Katrol.

VALERIANA (Valeriana Officinalis)

La valeriana está disponible bajo las presentaciones de té, cápsulas, tabletas, gotas y puede estar en combinación con otros productos vegetales tales como la pasiflora y fármacos antihistamínicos como la ciproheptadina (Wagner et al, 1998; Yaniv et al, 1995; Chan et al, 1995). La valeriana se emplea como sedante, hipnótico y anticonvulsivante entre otros (Willey et al, 1995; Heiligenstein & Guenther, 1998). Popularmente se usa como antisudoral, carminativo, ansiolítico,  saborizante, en el tratamiento de fatiga, mareo (Willey et al, 1995),  cefalea (Hobbs, 1989) y micosis vaginales (Hobbs, 1989; Willey et al, 1995; DerMarderosian, 1991).

La valeriana no debe ser empleada durante periodos superiores a tres semanas, ya que sus principios activos (valepotriatos), causan dependencia y la suspensión abrupta de su consumo despúes de periodos prolongados, se ha asociado a la aparición de arritmias cardíacas y delirio, que mejoran con la administración de benzodiacepinas (Willey et al, 1995), de hecho la Valeriana y otras especies como la camomila (Matricaria recutita) y curuba (Passiflora mollissima), prolongan el efecto sedante de las benzodiacepinas, afectando el estado de alerta de quienes las consumen.

Se han descrito varios casos de hepatotoxicidad debida a la ingestión de dosis terapéuticas de productos que contienen valeriana (MacGregor et al, 1989). La ingestión de dosis altas agudamente pueden asociarse a la aparición de dolor opresivo retroesternal, midriasis, dolor abdominal, temblor distal y parálisis de origen central (Willey et al, 1995).

PENCA SÁVILA (Aloe Vera)

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Plantas y medicamentos naturales

La penca sávila ha recibido múltiples usos: el látex se emplea como laxante, el cristal como agente desinfectante, cicatrizante y como tratamiento de quemaduras (Kaufman, 1988); se le atribuye además efecto anti-inflamatorio, antiviral, inmunomodulador e hipoglicemiante (Ghanam, 1986).

La dosis laxante es de 0.05 a 0.2 grm/día. La dosis máxima por día no debe ser mayor de 0.5 grm (Finnegra, 1999). Entre los efectos adversos documentados están: dermatitis, nefropatía perdedora de potasio, alteraciones hidroelectrolíticas, náuseas, diarrea sanguinolenta y dolor  abdominal.  No debe emplearse durante el embarazo ni durante la lactancia. Tomar Aloe Vera y digoxina puede llevar a pérdida de potasio, lo cual puede aumentar la toxicidad de la digoxina (Blumenthal, 1998; Westendorff, 1993).

SAUCO (Sambucus Niger)

El sauco es una planta con propiedades anticatarrales y empleada en preparaciones homeopáticas para el tratamiento de una gran variedad de desordenes, en especial del tracto respiratorio, particularmente cuadros catarrales (McCutcheon, 1995).

El sauco inhibe la replicación viral de la influenza y acorta su duración en humanos. Los potenciales efectos tóxicos del sauco se deben al consumo de partes de la planta diferentes a la floración (Brinker, 1989): Las hojas, brotes, corteza, raices y frutos contienen un glicósido cianogénico y la sambunigrina que causa mareo, cefalea, convulsiones, molestias gastrointestinales, nauseas, vómito, diarrea y taquicardia (Micromedex®, 2001). La lecitina extraída de su corteza estimula la hiperplasia del intestino delgado (Pusztai, 1990).  En el Hospital San Vicente de Paúl se presentó el caso de una madre que suministró a su hijo el zumo de sauco para el tratamiento de un cuadro gripal, con consecuencias fatales.

Consideración final

El campo del uso terapéutico de plantas como alternativa válida al tratamiento con medicamentos, está expuesto a un sinnúmero de problemas tales como: Identificación inadecuada, adulteración, contaminación y la carencia de métodos científicos de estudio de seguridad o toxicidad, por lo que el empleo de muchos principios herbolarios sigue basándose, desafortunadamente y con frecuencia, en evidencia empírica.

Siempre que se decida consumir una planta o un producto “natural” con fines terapéuticos, debe consultarse la mayor literatura científica disponible en relación con su seguridad e idealmente estar bajo la supervisión de un profesional.  Un sitio de consulta objetivo y científico lo constituyen las diferentes universidades del país que cuentan con Herbario, para el caso del Hospital Universitario San Vicente de Pául, el Herbario de la Universidad de Antioquia constituye un ente asesor muy valioso y su teléfono 094-2105614, está disponible para consultas por parte del personal de salud y del público en general.

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