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Programa de Rehabilitación Integral para el Adulto Ciego
Departamento de Medicina Física y Rehabilitación
Hospital Universitario San Vicente de Paúl
Seguramente si se preguntara, para usted ¿cuál de los sentidos es el más importante? La respuesta para muchos probablemente sería: la visión.
Nuestro mundo está organizado a partir de los estímulos visuales: los letreros de las rutas de los buses, los avisos publicitarios, las señales de tránsito, los relojes, el reconocimiento de los rostros de las personas, etc. Resulta difícil llegar a imaginarnos la vida sin la visión; tener que ajustarnos al mundo, en vez del mundo ajustarse a nosotros, empezar a realizar una serie de cambios que nunca estuvimos preparados para asumir, más aún, cuando en la mayoría de nuestras actividades diarias dependemos en gran parte de la visión. Entonces, la pregunta sería: ¿qué hacer cuando una persona tiene discapacidad visual?
Partamos del significado del término discapacidad visual. Un ejemplo de esta es la ceguera, la cual frecuentemente relacionamos con nuestras experiencias, actitudes y creencias en torno a ella, asociándola a términos de mendicidad, pobreza o lástima, con lo cual se generan falsos conceptos con relación al significado de la palabra y de las actitudes de las personas ciegas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) una persona ciega es aquella que tiene visión de 20/1200 (escala de Slender) en el mejor ojo, y/o con corrección, y tiene percepción de luces y de sombras pero su visión no es funcional para ejecutar tareas visuales.
Existen diversos factores que pueden generar una discapacidad visual, entre las principales encontramos:
Enfermedades congénitas:
- Retinopatía del prematuro
- Toxoplasmosis
- Glaucoma
- Microftalmos
- Coloboma
- Cataratas congénitas
Enfermedades hereditarias:
- Anírida
- Anormalidades cornéales
- Albinismo
- Acromaptosia
- Miopía patológica
- Degeneración de la retina
- Retinoblastoma
Lesiones adquiridas:
- Violencia
- Accidentes de tránsito
- Traumas contundentes
- Enfermedades e infecciones oculares
- Automedicación
- Enfermedades sistémicas como la diabetes
Ante discapacidad visual en un adulto, a causa de una enfermedad o de un accidente, se requiere de programas de rehabilitación que incluyan estrategias educativas, entendiendo la rehabilitación como el conjunto de procedimientos realizados por un equipo de profesionales cuyo objetivo principal es que la persona logre desarrollar sus potenciales y de esa forma participar en las diferentes actividades de tipo familiar, educativo y laboral, logrando así su independencia y autonomía como ser humano y a la vez una mejor calidad de vida para él y su familia.
El Departamento de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital Universitario San Vicente de Paúl ofrece un programa de rehabilitación funcional para la atención del adulto ciego, con la participación de un equipo de profesionales con capacitación y amplia experiencia en el área, conformado por médico fisiatra, trabajador social, psicólogo, terapeuta ocupacional, terapeuta físico y tiflólogo, quienes brindan su servicio con calidad humana y sentido social. Se cuenta además con infraestructura adaptada para facilitar los procesos de independencia personal e integración social.
El Programa de Rehabilitación Integral para el Adulto Ciego se enmarca en la atención en las siguientes áreas: apoyo psicosocial, técnicas de la vida diaria, desarrollo de la habilidad sensoperceptual, cognitiva y manual, elementos de la comunicación, orientación y movilidad, desarrollo de competencias para la lecto-escritura adaptada -braille-, desarrollo de habilidades para el cálculo en la vida diaria y acondicionamiento físico.
Orientación y movilidad
A continuación se describirán aspectos importantes de la orientación y movilidad y las técnicas de la vida diaria; dos de las áreas de mayor impacto en la funcionalidad de la población atendida.
La orientación y movilidad se define como un "proceso por medio del cual el limitado visual utiliza los sentidos restantes para establecer su propia posición en relación con los objetos que le rodean, este proceso que se aprende es mental, int electual y perceptivo" (INCI; 2000). "Es saber dónde estoy, conocer mi relación con otros lugares del espacio y el uso de puntos fijos que dan el conocimiento de dónde se está, aunque también se pueden usar puntos que se mueven en relación a mí" (Osathas, G: 1976). La orientación y movilidad hace referencia a la capacidad que tiene una persona para desplazarse de un lugar a otro; "cuando la persona aprende a movilizarse se produce un sentido de independencia y a la vez se logra una integración social familiar" (INCI; 2000).
Los movimientos están presentes en todas las actividades del día a día del ser humano: en el trabajo, la recreación, los deportes, entre otras; por lo tanto el movimiento se puede medir, observar, modificar, adaptar y perfeccionar. Esto es un factor importante para las personas que tienen limitación visual porque les permitirá desempeñar las actividades anteriormente mencionadas, además de brindarles autodominio y autodeterminación sobre su propio cuerpo e independencia para dirigirse al lugar que deseen.
Para llegar a las técnicas de "Orientación y Movilidad" que se conocen hoy, se tuvo que pasar por un largo recorrido de experiencias desde las primeras épocas de la humanidad hasta no hace más de 70 años, después de la segunda guerra mundial, cuando se implementaron las técnicas en los procesos de rehabilitación de las personas ciegas, implementándose en la actualidad las técnicas de pre bastón y de bastón para deslazarse en espacios cerrados y abiertos.
Para que una persona ciega se pueda orientar y movilizar de forma independiente y segura se requiere de una trabajo interdisciplinar en el cual intervienen los diferentes profesionales del equipo rehabilitador, siendo el tiflólogo quien desarrolla las actividades directas con los pacientes para el aprendizaje de las técnicas y uso de los recursos de su entorno para desplazarse.
Este proceso se inicia con el desarrollo de las técnicas de pre bastón, aprendiendo a emplear su cuerpo para protegerse y orientarse con respecto a su entorno; la persona requiere adquirir seguridad y confianza en sí mismo y en las demás personas, saber en qué momento gira, cuándo cambian un sonido o las texturas en el piso. Esto se realiza antes de que la persona empiece a hacer recorridos con el bastón puesto que es importante para hacer cruce de calles, ubicar el paradero del bus, las estaciones del metro o ubicar la entrada a su casa.
El acompañamiento de la familia y de psicología es importante para una adecuada adherencia al proceso.
Técnicas de la vida diaria
Al hablar de técnicas de la vida diaria hacemos referencia a un grupo variado de destrezas relacionadas con el comportamiento habitual y cotidiano de las personas, aquellas que son necesarias para la realización de tareas de autocuidado, presentación personal, alimentación, cuidado del hogar, actividades sociales y de comunicación.
Para muchos de nosotros este aspecto se adquiere sin previo entrenamiento formal, más bien, se aprende mediante la imitación, a través de juegos u otras formas de expresión que nos son naturales cuando nuestra visión nos da la posibilidad de darnos cuenta de los movimientos, gestos y actuares del otro. En la persona en situación de discapacidad visual estas tareas se ven notablemente reducidas en la efectividad de sus funciones.
Por lo anterior, el programa de rehabilitación funcional permite al adulto ciego la posibilidad de desarrollar y adquirir habilidades de la vida diaria que le permitan una adecuada integración a su núcleo familiar y social, ganando avances significativos en aspectos personales tales como autonomía, libertad e independencia.
La metodología utilizada para el proceso de rehabilitación se enfatiza en planes de tratamiento individuales orientados por el terapeuta ocupacional, que son adaptados a las necesidades e intereses de cada paciente, instruyendo en técnicas específicas para el logro de cada actividad. Dentro del entrenamiento en técnicas de la vida diaria encontramos actividades que le permitirán al paciente apropiarse de los procedimientos básicos para desenvolverse en su diario vivir; desarrollando habilidad para alimentarse, vestirse y asearse por sí mismo, aprender a reconocer a través del tacto su ropa para poder vestirse adecuadamente, ejecutar limpieza y arreglo del hogar.
Además, se trabajan actividades de la vida diaria que tiene un mayor grado de complejidad en su desarrollo como las actividades de cocina, haciendo un buen uso de las normas de seguridad, el manejo del dinero, de elementos de comunicación como el teléfono fijo y celular.
Si el paciente lo requiere y es de su interés, se realiza orientación en cuidados básicos durante el embarazo y en técnicas para el cuidado del bebé.
En el Hospital Universitario San Vicente de Paúl el entrenamiento en estas actividades se desarrolla en un ambiente propicio, se cuenta con un simulador de vivienda, con todos los materiales y herramientas para lograr el alcance de los objetivos propuesto por el grupo de rehabilitación, el usuario y la familia. Todo este proceso tiene un límite de tiempo, de acuerdo a las necesidades específicas de cada paciente y la cantidad de objetivos que el paciente y sus familias pretendan lograr.
Las posibilidades de independencia en los paciente con discapacidad visual, depende de un correcto proceso de rehabilitación y además del apoyo de la familia; debido a que algunas familias tienden a sobreproteger al paciente, maximizando los riesgos que pudiera tener en sus actividades habituales e impidiéndole desarrollar una confianza básica en sí mismo y limitando su motivación a tener una vida autónoma. El programa de rehabilitación integral en pro de brindar una adecuado seguimiento y apoyo a las familias, viene realizando asesorías y capacitaciones en temas relacionados a la discapacidad visual que les ofrecen herramientas apropiadas para asumir la rehabilitación de su ser querido.
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¿Qué puedo aporta en el proceso de rehabilitación para la persona con discapacidad visual?
Tenga en cuenta las siguientes recomendaciones:
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Ubicarle los objetos en los lugares establecidos es importante, puesto que si se hacen cambios y no se avisa previamente a la persona, se puede poner en juego su integridad; avísele con anterioridad el lugar donde se hizo el cambio.
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Permítale a la persona ubicar los espaldares de las sillas, los sonidos de los objetos cuando caigan, cubrir su cara cuando se desplace sin el bastón, tocar los bordes o pasamanos de las paredes, para que sienta que puede desempeñarse con autonomía y no anticiparse a realizarle las cosas sin preguntarle primero.
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Cuando le vea caminar solo con el bastón, no lo lleve de la mano, del brazo o del bastón sin avisarle o preguntarle para dónde se dirige, no se sienta mal si la persona no acepta su ayuda, muchas personas cuando ya están rehabilitadas prefieren desplazarse solos; salúdelo y pregúntele si requiere su acompañamiento, en caso tal ofrézcale su codo u hombro para que él se tome de usted.
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En algunos momentos ellos van a requerir de su ayuda, sea claro en sus respuestas y en la información que le va a dar, no emplee palabras como "aquí o allá", use palabras como al frente, atrás, a la derecha, a la izquierda, etc.
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