Editorial: Un lenitivo para el alma
nov 10
En realidad el miedo es algo muy personal; quizás es de las cosas más personales que hay.
El miedo invade, inhibe, invalida.
El miedo es inclemente, insoportable, insospechado e inoportuno.
Así se siente el alma de cualquiera de nuestros pacientes. Los miramos a distancia y pudiéramos creer que están serenos. Pero la presencia suya aquí no es usual para él en su vida; en cambio para nosotros estar en el Hospital, es natural. Por ello quizás no nos detenemos a pensar ¿qué ideas y que miedos pasan por esa mente amenazada por la enfermedad?
El miedo está en todo el cuerpo, pero trastorna la mente y acalla el alma.
El miedo mas grande, lo produce la posibilidad de no ser, es decir, la soledad. La verdadera soledad es terrible.
La compañía y el consuelo son lenitivos para el alma afligida y sola del paciente y está a nuestro alcance tender la mano y expresar así nuestra presencia. Para eso es un Hospital.








